Al otro lado del espejo

Pablo Di Masso nació en Rosario en 1948. Su afición por el dibujo se desarrolló a temprana edad y su formación ha sido autodidacta, si bien en su ciudad natal asistió durante un breve período al estudio del pintor y escultor Dante Zinni (1917-1979), autor de una importante obra de raíz naturalista y contenido mágico, emparentado con los mitos fluviales de la Mesopotamia. En 1969 Di Masso realiza su primera exposición individual en la Galería Novecento (hoy desaparecida) y un crítico destaca “la potente expresividad de su trazo y la capacidad de síntesis en la figura humana de este joven y prometedor artista local”. En 1971 decide viajar a Estados Unidos y se instala en Hanson, Massachussets, donde vive una prima segunda de su madre. En uno de sus frecuentes viajes a Nueva York, donde trabaja un tiempo como acomodador en el teatro Clarion, conoce a Trevor Runsfeld y Michael Plympton, quienes forman parte del Offside Group, dedicado a la investigación de nuevas formas de expresión artística con materiales recogidos en la calle. Su pertenencia a este grupo se prolonga hasta 1974, año en el que viaja a Europa con una beca del Abramson Institut para estudiar con Ercole Russo en Bolonia. El estilo de Di Masso se despoja progresivamente de cierto amaneramiento incorporado durante su estancia en Estados Unidos y se nutre de los elementos que habrían de caracterizar la obra compleja y madura que hoy puede contemplarse en numerosas colecciones privadas y, sobre todo, en el Contemporary Art Museum de Goldsboro, Carolina del Norte, y en la Casa-Museo García de los Ríos de Rosario. En 2001, Di Masso recibió el Premio Gladstone, que otorga la Asociación de Críticos de Arte de San Francisco, por su obra Tres desnudos en violeta y negro. Actualmente reside en una población cercana a Barcelona y trabaja en los dibujos que exhibirá en octubre de 2011 en la Galería Trotta de Florencia.
Desde la propia Italia, Enzo Salustro dijo: “…es como si se hubiese abierto una ventana que no sabíamos que estaba allí para que entrasen estas obras que confirman, una vez más, el inagotable yacimiento de talento que hay en aquel lejano país cercano…”

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