Cuadros desde el corazón rosarino

Conozco los dibujos de Pablo Di Masso desde que tengo memoria, así que esto no va a ser una crítica al uso. He visto el proceso de creación de muchos de sus cuadros, así que tampoco puede contener una mirada distanciada. Y, pese a todo, puedo convencerles con argumentos objetivos de que se acerquen a su obra.
 
1. Son cuadros. Es decir, no son instalaciones retroproyectables que pretenden reflexionar sobre el espacio público y su relación con el entorno virtual. Lo cual es refrescante.
 
2. Son cuadros cálidos. La obra de Pablo Di Masso tiene una constante: te acunan, te sumergen en un mundo de mesas de madera, mantas de cuadros y filigranas que se perpetúan hasta el infinito.
 
3. Son cuadros cálidos en los que hay sexo. Los amantes retozan y transitan, se miran, sonríen o están ausentes, pero siempre entre sudores, sábanas y cuerpos caleidoscópicos, de miradas perdidas y figuras rotundos. Demuestra Di Masso en su obra que los cuerpos tienen dimensiones e incluso combinaciones matemáticas posibles, como cubos de rubik que se multiplican.
 
4. Son cuadros cálidos en los que hay sexo y obsesión. Cada detalle es una cenefa construida sobre sí misma, en cada pupila del retratado hay un huracán concentrado de mil y una repeticiones, hilos que se entrecruzan, anillos concéntricos de bosques talados, cuadros dentro de cuadros, lana dentro de plomo, cisnes que bailan en espejos. La pintura de Di Masso está basada en el juego con la forma, dónde el espacio vacío angustia. No existe el minimalismo, ni siquiera en el trazo. Todo se llena. Todo grita. Y aún así, todo es cotidiano.
 
5. Son cuadros cálidos en los que hay sexo y obsesión, y que resultan profundamente latinoamericanos en su escenario. Las figuras y las imágenes de la obra de Di Masso se inspiran en un tiempo y un lugar muy concreto, en una época cercana, de rostros, cuerpos, gatos y neblina circunscritos a un espacio: Rosario (Argentina).
 
Son cinco buenas razones para  seguir de cerca a un creador con estilo propio. Todo el mundo sabe que la voz, el estilo, es lo más difícil de conseguir. Pablo Di Masso lo tiene. Disfrútenlo.

Barcelona, enero de 2011

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