MUESTRA “FICCIONES DE COLOR” EN EL CENTRO CULTURAL SAN MARTÍN - Por Rocco Sartó

Los cuadros de Pablo Di Masso no se quieren marchar. Se trata de personajes que se han criado metidos en su biografía, como músicos, parejas y algún trío de amores intervenidos, tipos solitarios atrapados en el fondo de una copa y dueños de una vida que se ha parido casi fuera del control del dibujante que apenas si tiene una noción difusa del modo en que terminará, el dibujo en fuga, vinculado a pájaros, iguanas, tortugas y lenguajes privados.

La melancolía de algunas miradas se enfrenta a un colorido casi anárquico que quiere compensar cualquier dolor o angustia añeja.

No obstante, cada figura, cada grupo de personajes, cada guitarrista, o pianista, o bandoneonista o bebedor solitario, o en compañía, tiene una historia que se cuenta entre los trazos. Allí acechan letras que no están hechas para el azar. Son versos y frases y pequeñas historias que pueden ser desentrañadas o no, depende de quien los mire y le apetezcan las emboscadas de la lengua.

Y en ese ejercicio, los cuadros están hechos para durar. Para que no se acaben de lejos, para que tengan sorpresas en la distancia corta. Y para que duren, todos, sin excepción, viven en la única patria posible, la de la utopía.

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